The Feynman Series (part 4) – The Key To Science (subtitulado al español)

If it disagrees with the experiment, it’s wrong. In that simple statement is the key to science. It’s not about how beautiful it is, how smart is who made the guess o what his name is. If it disagrees with experiment: wrong. That’s all there is to it.

Cuarta entrega de las Feynman Series, espero que lo disfrutéis tanto como yo subtitulándola. Una pequeña nota: el poema al que hace referencia Joan, la hermana de Feynman, al principio del vídeo creo que es un poema de Whitman, no de Longfeld. Si tenéis curiosidad, me parece que es este: http://www.poetryfoundation.org/poem/174747

Preguntas a Carlos González, jefe de operaciones de la NASA en España

Lanzaban el otro día desde Amazings.es una iniciativa muy interesante: la posibilidad de lanzar preguntas vía Twitter a Carlos González, jefe de operaciones de la NASA en España. Amablemente, contestaría las preguntas desde la cuenta @expoNASA, de la exposición sobre la NASA que estará en Madrid hasta el 15 de Junio. Se me ha ocurrido que sería interesante recoger todas las preguntas y respuestas en un solo lugar:

Pequeño homenaje a Carl Sagan

Ayer, Carl Sagan habría cumplido 77 años.

Cosmos es para muchos el primer contacto que tuvieron con la divulgación científica (no es mi caso, me habría encantado haberla visto y disfrutado cuando tenía 14 o 15 años), o el primer contacto con el escepticismo científico. Sagan tenía esa capacidad de ilusionar, de contar con pasión y a la vez de forma entretenida astronomía, ciencia en general e incluso historia. Al relacionar todos esos temas, da cierta perspectiva sobre el mundo, una perspectiva más amplia de la habitual, exactamente la que transmite el vídeo de arriba, que hoy en día es muy necesaria.

Uno de sus libros, El mundo y sus demonios, tiene como subtítulo la frase: “La ciencia como una luz en la oscuridad”. Creo que no me equivoco si digo que para una generación, la anterior a la mía, la serie Cosmos y sus libros tuvieron parte de culpa a la hora de decidirse por estudiar ciencias. Sagan ayudó a encender esa llama. No dejemos que se apague.

The Feynman Series – Curiosity: subtitulado al español

Tercera (y por el momento última) entrega de la Feynman Series. Esta vez, sobre la curiosidad.

El audio corresponde a esta entrevista de Feynman, si tenéis un rato escuchadla entera, pues merece mucho la pena:

PD: Seguramente habrá algún fallo en la traducción, pues el audio no es muy bueno. Si notáis que algo está mal traducido, por favor, hacedlo saber en los comentarios y lo arreglaré cuanto antes.

The Feynman Series – Honours: subtitulado al español

One thing my father taught me, besides physics, whether it’s correct or not, was the disrespect for respectable.

Segunda entrega de las Feynman Series, esta vez sobre los honores y los premios y la opinión que le merecen a Feynman.

The Feynman Series – Beauty: subtitulado al español

Seguro que conocéis las Sagan Series: una serie de vídeos muy bien montados con la voz de Carl Sagan de fondo, hablando sobre la NASA, el SETI, la necesidad de la exploración espacial… poesía científica en estado puro. Pues bien, Reid Gower, responsable de esta magnífica serie, ha decidido hacer otra serie, pero esta vez con otro de los grandes como protagonista: Richard Feyman.

Así que me he decidido a subtitular esta serie, porque me parece que merece mucho la pena. De momento, aquí el primer capítulo: Beauty.

En los próximos días/semanas iré publicando el resto, tranquilos ;) .

Mark Knopfler: una vida en canciones

Garfunkeliano por herencia y Knopflerista por elección propia.

Esa frase está en mi bio de Twitter. Los que me conozcáis, seguramente sepáis lo mucho que me gusta la música, y mi debilidad por la de Mark Knopfler, uno de mis músicos favoritos, tanto cuando tocaba en Dire Straits como en solitario.

Por eso cuando el otro día Irreductible posteó esta maravilla de documental sobre su vida, me pareció una buena idea el subtitularlo para que podáis disfrutarlo. Así que sin más, os dejo con una hora de documental y buena, muy buena música.




¿Por qué el cielo es azul?

-Papá, ¿por qué el cielo es azul?

Algunos padres habrán escuchado esa pregunta. ¿Por qué el cielo es azul y no verde, rosa o blanco? Es más, si el aire es transparente y la atmósfera es aire, ¿por qué vemos el cielo azul y no transparente, viendo el resto de estrellas sobre un fondo negro? Para responder a esta pregunta que parece tan simple, seguid leyendo.

Una de las herramientas más útiles en el ámbito científico son los modelos. Un modelo es un sistema idealizado, más o menos complejo, con el que se intenta representar el sistema real que pretendemos estudiar. Es necesario partir de unas hipótesis, en base a las cuales desarrollamos el modelo y después jugueteamos con el mismo: vemos como se comporta bajo distintas situaciones, cómo responde a diferentes estímulos… y comparamos con los resultados experimentales, para saber si el modelo es válido y determinar su rango de validez o si por el contrario tenemos que mandarlo a la basura y empezar el trabajo de nuevo.

Para responder a la pregunta ¿por qué se ve el cielo azul? vamos a tener que echar mano de un modelo. Concretamente de un modelo de átomo. Porque el color del cielo se explica gracias a la dispersión o esparcimiento de Rayleigh, y ésta tiene que ver con cómo son los átomos.

Un átomo está compuesto por un núcleo, donde se encuentran los protones, que tienen carga positiva, y los neutrones, sin carga, y por la nube electrónica formada por electrones, de carga negativa, que orbitan alrededor del núcleo. A lo largo de la historia de la física se han empleado diversos modelos de átomo: Dalton, Thomson, Rutherford, Bohr y Schrödinger. Cada uno de estos modelos es más complejo que el anterior y explica mayor número de propiedades del átomo.

Imagen popular del átomo | Fuente

No nos vamos a poner excesivamente sofisticados, y para explicar el color del cielo emplearemos un modelo parecido al modelo de Rutherford. Consideraremos el átomo como un núcleo puntual de carga positiva y la nube electrónica como una esfera uniforme de carga negativa, con el núcleo en el centro de ella.

Vemos el cielo (y todo lo que nos rodea) gracias a la luz solar. Por tanto, nos interesa saber cómo va a responder nuestro átomo cuando le llegue la luz, ¿reaccionará, no pasará nada, se pondrá crema para no quemarse?

Onda electromagnética | CSIC

La luz solar es una onda electromagnética, formada por un campo eléctrico y un campo magnético oscilantes. Las partículas con carga eléctrica (protones y electrones) se ven afectadas por los dos campos, pero es mucho más fuerte la interacción de dichas partículas con el campo eléctrico que con el magnético (se puede comprobar con un par de cuentas sencillas).

Tenemos al núcleo rodeado de electrones, tan tranquilo y de repente viene un campo eléctrico a molestarlo. ¿Qué sucederá? Nuestro átomo se convierte en un dipolo eléctrico. El campo externo (el de la luz incidente) tira de la carga positiva del núcleo a un lado y de la carga negativa de la nube electrónica hacia el otro:

Fuente

Hemos dicho que el campo eléctrico de la onda está oscilando, por lo que las cargas también estarán oscilando. Es lo que en física se conoce como un oscilador forzado y amortiguado. Forzado, porque las cargas oscilan debido a que hay un campo eléctrico externo que las fuerza a moverse. Amortiguado debido a que las cargas están aceleradas (están oscilando), y las cargas aceleradas pierden energía en forma de radiación electromagnética.

Un momento… remarquemos esa frase otra vez, porque ahí está el meollo del asunto: las cargas aceleradas pierden energía en forma de radiación electromagnética. Esto es lo que conocemos como difusión de Rayleigh: la luz incidente es una onda electromagnética, que obliga al dipolo eléctrico a oscilar, con lo que hay una absorción y reemisión de energía electromagnética. Hay que destacar una cosa: la onda electromagnética reemitida por el dipolo es de la misma frecuencia que la incidente. Para dejarlo más claro: si incidimos con luz roja, el dipolo reemite luz roja. Parece de perogrullo, pero hay otros fenómenos en la naturaleza en los cuales la frecuencia de la luz reemitida es diferente de la luz absorbida. Esto quiere decir que si ilumináramos con luz violeta, la luz reemitida sería roja. Es el caso del efecto Compton, efecto que no se puede explicar con este modelo. De hecho hay que echar mano de la mecánica cuántica para explicarlo.

Definimos la sección eficaz de difusión. Parece algo complicado, pero tranquilos: es un concepto que nos da idea de la eficiencia de la difusión. Depende de la frecuencia de la onda incidente (la expresión matemática no la voy a poner), y es del siguiente tipo:

 Analicemos la gráfica más en profundidad: tiene un pico en una determinada frecuencia. Esto se debe al fenómeno de resonancia, que está asociado al oscilador amortiguado y forzado que es nuestro átomo. Si incides sobre el átomo con una onda de esa frecuencia (la del pico) la potencia reemitida por el átomo es mayor que si lo haces a una frecuencia distinta, es más eficiente.

El aire está formado en su mayor parte por nitrógeno y oxígeno. Estos dos gases tienen sus resonancias en la parte del espectro electromagnético conocida como ultravioleta (U.V.) y que se caracteriza por tener ondas de mayor frecuencia que el visible. Es decir, las frecuencias cercanas al pico en la gráfica estarían en el ultravioleta y las menores, hacia la izquierda, serían el rango visible. ¿Os llama algo la atención? Voy a poner la gráfica otra vez, pero esta vez dibujada a mano y remarcando algunos aspectos:

La luz que llega al átomo abarca muchas frecuencias, entre ellas el rango visible. Pero el átomo es más eficiente difundiendo la luz de mayor frecuencia en el rango visible (violetas y azules) que las de frecuencia menor (rojos, naranjas…). La luz difundida por el átomo por tanto, tiene mayor intensidad en frecuencias violáceas, lo que en conjunto da lugar a una luz azulada. Además, la luz transmitida (lo que queda de la incidente tras interactuar con el átomo) es roja-anaranjada lo que explica el color rojizo precioso de los atardeceres. Pero todo se ve más fácil con otro dibujo:

¿Por qué se forma un arco iris?

All of you have looked at rainbows, but very few of you have ever seen one.

De esta manera comienza una de sus geniales clases Walter Lewin, profesor del MIT que se retiró hace poco (para desgracia de sus alumnos). Mi intención es que cuando terminéis de leer este artículo sepáis ver realmente el arco iris (o al menos empezar a verlo, pues tiene muchos efectos asociados que no desarrollaré y dejo a vuestra curiosidad). Este post participa en la XXI edición del Carnaval de la Física, alojado en esta ocasión por Cristian Ariza en La Vaca Esférica.

Antes de nada hay que preguntarse: ¿por qué se ven los arco iris? Podemos ver este fenómeno gracias a que hay gotas de agua suspendidas en el aire (debidas a la lluvia, a un cascada, un aspersor…) y la luz solar se refleja en ellas. Por tanto, el Sol ha de encontrarse a nuestras espaldas si queremos ver un arco iris.

Arco iris primario y pálido arco iris secundario | Crédito: Karl Kaiser

Cuando la luz incide sobre una superficie (en este caso el agua) se da el fenómeno de la refracción. Parte del rayo de luz consigue pasar al segundo medio, desviándose de su trayectoria. La otra fracción del rayo de luz se refleja. Las leyes que rigen estos procesos son la ley de Snell para la refracción y la ley de reflexión para la reflexión. Las veremos un poco más en detalle más adelante.

Hemos dicho que la luz solar se refleja en las gotas de agua, ¿cómo son estas gotas? Aunque muchos tenemos en la cabeza la típica imagen de gota gorda por abajo y fina por arriba, la realidad es que en caída libre una gota de agua se asemeja más a una esfera. La gota de agua en forma de lágrima sólo aparece cuando hablamos de un líquido deslizando por una superficie, que no es el caso de una gota de lluvia.

De manera que tenemos una gota de agua esférica a la que llegan rayos de luz paralelos, que al impactar en la gota se difractan. Una vez dentro, el rayo se refleja en la parte de atrás de la gota y vuelve a impactar en la parte delantera, donde parte de ese rayo vuelve al aire, cómo muestra la figura siguiente:

Proceso de refracción y reflexión en una gota de agua | Crédito: Wikipedia

Recordemos que el proceso de refracción venía dado por la Ley de Snell, que se da en Bachillerato, que nos indica cual es el ángulo de desviación del rayo en función del índice de refracción del material:

n1·sin(θ1)=n2·sin(θ2)

La gota recibe el impacto de rayos de luz paralelos (son paralelos pues la fuente de luz, el Sol está muy lejana y tiene un diámetro angular muy pequeño) con diferentes parámetros de impacto (nombre que recibe la distancia del rayo al centro de la esfera), por lo que cada uno de esos rayos recorrerá una trayectoria distinta dentro de la gota. Con la Ley de Snell en la mano y un poco de geometría podemos demostrar que todos los rayos incidentes que siguen la trayectoria anteriormente descrita (refracción, reflexión y otra refracción) salen dentro de un cono que forma 42º aproximadamente con la horizontal.

La gráfica anterior representa el ángulo de salida del rayo en función del parámetro de impacto. Vemos que tiene un máximo en 0.7 radianes aproximadamente (los 42º mencionados anteriormente). Lo que pasa es que un gran número de rayos salen desviados formando un ángulo cercano a los 42º, por lo que la intensidad máxima de la luz reflejada se encuentra a esos 42º. (Y por eso 42 es el sentido de la vida… o no). Para entenderlo mejor, echad un un vistazo al siguiente applet.

Con lo explicado hasta ahora, lo que veríamos desde tierra sería un arco brillante de luz a 42º respecto de la horizontal, no el arco iris que vemos que corresponde a la luz blanca originaria del Sol descompuesta en colores.

La descomposición en colores y su distribución en forma de arco iris se explica gracias a la dispersión de la luz:

Una de las dispersiones más famosas de la historia: la portada de The Dark Side of the Moon.

Para explicar la dispersión de la luz, tenemos que recurrir de nuevo a la Ley de la refracción de Snell. Hemos visto que venía dada por el índice de refracción del material. Pues bien, dicho índice depende también de la longitud de onda de la onda incidente. Concretamente, el índice de refracción disminuye cuando aumenta la longitud de onda, de modo que las longitudes de onda más largas (rojo) se desvían menos que las cortas (azul).

¿Cómo nos influye esto en nuestro arco iris? Tenemos que las ondas incidentes (los detectables por nuestros ojos, el espectro visible) tienen diferentes longitudes de onda (que van desde los 380 a los 750 nm (violeta y rojo respectivamente) y por tanto las trayectorias que siguen son ligeramente distintas, dando lugar a conos de diferentes amplitudes (los 42º que habíamos considerando antes son válidos para el amarillo).

Así, tenemos un cono de 40,5º para el violeta y un cono de 42,5º para el color rojo. Los colores intermedios forman cono cuyos ángulos están comprendidos entre esos dos valores. La consecuencia inmediata es que en el arco iris el color violeta está en el interior y el color rojo en el exterior.

Asociados al arco iris hay multitud de fenómenos: el arco iris secundario (el que acabamos de explicar se conoce como arco iris primario), la polarización de la luz del arco iris, arcos supernumerarios, la banda oscura de Alejandro… Si os interesan estos temas os aconsejo que visitéis esta página.

Como apunte final: lo explicado anteriormente sólo es válido para gotas de agua de tamaño mediano. Si tenemos gotas demasiado grandes, éstas se deforman en su caída. Y si las gotas son demasiado pequeñas, la Ley de Snell deja de ser válida, pues es aplicable sólo cuando la superficie frontera es plana o localmente plana (se puede considerar aproximadamente plana en la zona del impacto).

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Fuentes:

-Apuntes de la asignatura Ondas Electromagnéticas de 2º de Licenciatura en Física de la Universidad de Zaragoza, impartida por José Tornos Gimeno.

-Walter Lewin y sus magníficas clases en el MIT.

-Página.

Kindle: primeras impresiones

Hace más o menos dos semanas que llegó a casa el Kindle, el e-reader de Amazon, y como lo prometido es deuda, me gustaría dejaros una pequeña reseña.

Antes de nada, destacar que es muy fácil comprar a través de la web, al menos a mi no me dio problemas de ningún tipo. Tardó dos días en llegar a casa, el envío lo hacen a través de UPS, y al realizar el pedido te mandan a tu correo un link a una página de UPS desde donde puedes realizar el seguimiento de tu envío para saber donde está en cada momento.

Llega todo un un caja, con un acolchado un poco curioso: una bolsita de plástico a modo de airbag para los golpes.

Lo que veis en la foto es la funda del Kindle (imprescindible si vas a mover el lector de un sitio para otro y protegerlo así de posibles arañazos), con el lector debajo tal como llegó en la caja.

Y pasemos a comentar el cacharro en sí mismo. Los de Amazon saben cómo hacer que te entre el producto por los ojos nada más verlo.  Viene con una imagen cargada por defecto en la pantalla (ya que este tipo de pantallas sólo consumen batería al refrescar la imagen) donde te indican que como conectar por USB el Kindle al ordenador. Pero claro, la primera sensación es que es otro plástico protector con el dibujo e intentas quitar la pegatina hasta que te das cuenta de que es una imagen en la pantalla.

Lo importante: la lectura. Verdaderamente no encuentro mucha diferencia con la lectura en papel. La calidad de la pantalla es buenísima: no hay reflejos con la luz (a menos que sea MUY directa como es el caso del flash en la foto de arriba, pero nadie lee con el flexo pegado a la cara). El Kindle es muy ligero, de forma que si te gustan los libros tochos al estilo El Señor de los Anillos, se agradece mucho cuando estás leyendo tumbado en la cama. Para pasar página tiene botones a ambos lados del lector, de manera que da igual si eres zurdo o diestro. El tamaño de la pantalla es de 6 pulgadas, un poco más pequeño que el tamaño de un libro de bolsillo. Tranquilos, que no se hace pequeña.

A la hora de pasar libros al e-reader no hay mucho problema, ya que es como cuando pasas otros archivos a un disco duro externo. Aunque admite un montón de formatos de lectura, de momento estoy optando por meter todos los libros en formato .mobi, el formato nativo para Kindle. Más que nada por una sencilla razón: suelo subrayar en los libros pasajes que me gustan, hacer anotaciones al margen, etc. Y el Kindle lo permite hacer fácilmente: marcar pasajes (luego te permite ver los pasajes que has marcado en cada libro), hacer anotaciones con el teclado que tiene abajo… Para esto existe el programa Calibre que permite convertir entre bastantes tipos de archivos.

Y ahora la única pega que le he encontrado al manejo. El Kindle te muestra en el menú principal los libros que tienes ordenados por autor, alfabéticamente o por colecciones. De manera que si tienes los libros ordenados por autor no te muestra una carpeta con todos los del autor dentro, si no que te muestra toda la lista de los libros, y si tienes que ir a uno que quede al final cansa un poco. La solución que he encontrado a esto es organizar los libros por colecciones,una por autor y que me muestre en el menú las colecciones. Como organizarlas desde el propio aparato es un poco lento, me recomendó @Nian506 por Twitter que empleara Kindle Collection Manager. Y la verdad es que da gusto.

Por último, el precio. Kindle Wi-fi (sin 3G) + funda (en concreto esta funda, con la que estoy muy contento, es muy suave) sale por 170 € (gastos de envío incluídos, y pasando a euros en el momento que compré). Comparando con los precios de otros e-readers en tienda: sale más barato y la calidad es muy buena.

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