Ven aquí, que te chupo todo el plasma

Hoy vengo a advertiros de un peligro muy real que circula por nuestro cielo. Especímenes que sobreviven succionando el jugo vital de sus congéneres. Olvidaos de ghuls, espíritus, djinns, chupacabras, el monstruo de Frankenstein… que tan de moda están ahora que ha pasado Halloween.

Crédito de la imagen: ESA, NASA, H. Sana (Amsterdam University), y S.E. de Mink (STScI)

Crédito de la imagen: ESA, NASA, H. Sana (Amsterdam University), y S.E. de Mink (STScI)

Son estrellas vampiro. Estrellas binarias, una orbitando en torno a la otra, en la que una de ellas empieza a succionar la materia que conforma a la otra, rejuveneciéndose en el proceso. Y en algunas ocasiones llegan incluso a fusionarse y acaban dando una sola estrella.

La mayoría de las estrellas de este tipo son auténticos pesos pesados, de unas 15 veces la masa de nuestro Sol. Son estrellas de tipo O, lo que quiere decir que si tomamos las clasificación espectral (Oh Be A Fine Girl Kiss Me, si esto te suena a chino, deja que Henrietta Leavitt a.k.a. @bynzelman te lo explique 😉 ), son estrellas gordas y brillantes. De 30000 a 50000 K de temperatura de superficie: niño, ¡aléjate que queman!.

¿Y por qué son importantes estas estrellas? Vive rápido, muere joven y deja una supernova bonita. Este tipo de estrellas tan masivas tienen una vida rápida (podríamos decir que son el club astronómico de los 27, pero en este caso hablamos del club de los pocos millones de años, entre 3 y 30 millones de años) y una muerte violenta: una supernova que deja tras de sí un agujero negro o una estrella de neutrones, dependiendo de la masa de la estrella en cuestión. Eventos tan violentos juegan un papel importante a la hora de entender la evolución de las galaxias: su viento solar afecta mucho al entorno, son culpables de algunas nebulosas de emisión y al morir, la supernova esparce elementos pesados sin los cuales ni yo estaría escribiendo esto ni tú estarías leyéndolo.

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Un pequeño regalo (Astropóster+explicación)

Me gustaría haceros un pequeño regalo en forma de póster:

Haced click sobre la imagen para ir a la original, en alta resolución (36 Mb)

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, sin embargo creo que con este tipo de fotos no es el caso, y conocer la historia tras la foto o lo que la fotografía realmente muestra merece la pena. Por tanto, vamos a explicar brevemente alguna de las fotografías del póster.

Bruce McCandless II y su EVA (Extra-Vehicular Activity)

Crédito: NASA

Bruce McCandless II, realizando el primer viaje espacial sin ataduras en el primero de sus viajes.

El Sol en STEREO

Crédito: NASA

Esta es una de las imágenes del Sol captadas por la misión STEREO, que permite obtener fotografías estereoscópicas del Sol, ayudando a comprender mejor su comportamiento y dejándonos fotos tan espectaculares como la de arriba.

La silueta del Endeavour

Crédito: NASA.

La foto fue tomada desde la ISS, mientras el transbordador espacial se acercaba para realizar el acoplamiento a la Estación el 9 de febrero de 2010.

Nebulosa Helix

Crédito: NASA.

Probablemente, una de las fotos sobre astronomía más conocida sea esta otra de la misma nebulosa. La foto que acompaña a este texto se la debemos al telescopio espacial Spitzer, hecha en la zona infrarroja del espectro. Este tipo de nebulosas (nebulosas planetarias) suceden cuando una estrella de la masa de nuestro Sol (entre 0,8 y 8 veces su masa) agota su combustible.

Pale blue dot

Crédito: NASA

“That’s here. That’s home. […](Everyone) lived there – on a mote of dust suspended on a sunbeam”. Ese punto azul pálido, por Carl Sagan. Una foto que nos coloca en nuestro lugar en el Universo, que nos hace ver de repente lo pequeños que somos: apenas una gota de mar en el oceano cósmico. Porque en ese pequeño pixel vivimos y hemos vivido todos y si no lo destruimos antes, será nuestro hogar por mucho tiempo.

Encélado

Crédito: NASA

Encélado, una de las múltiples lunas de Saturno, vista por la Sonda Cassini-Huygens. Un mundo extraño, cubierto de hielo y que sorprendentemente presenta actividad geológica. Sus enormes géiseres son un espéctaculo impresionante.

Puesta de Sol en Marte

Credito: NASA.

Una puesta de Sol que nos podría resultar familiar si no fuera por el pequeño tamaño del astro rey. La foto fue tomada por el Spirit en Marte.

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Otros créditos:

-A pillar of Gas and Dust in the Carina Nebulae: HubbleSite.

Buzz Aldrin caminando por la superficie lunar: NASA.

-Las fotografías han sido extraídas de una recopilación hecha en reddit. El montaje para el poster ha sido mío.

Niños, ¡poned el candado, que viene Feynman!

Una de las aficiones de Richard Feynman era la de resolver todo tipo de puzzles, rompecabezas y acertijos.
Afición que mantuvo durante toda su vida, incluso cuando estuvo trabajando en el Proyecto Manhattan en Los Álamos (Nuevo México). En concreto, destaca lo relativo a las cajas fuertes. En palabras del propio Feynman (la traducción es mía):

“Aprendí a abrir cerraduras de un tipo llamado Leo Lavatelli. […]Cuando empezamos a trabajar en Los Álamos, se hizo todo tan deprisa que en realidad no estaba listo del todo. Los secretos del proyecto -todo sobre la bomba atómica- estaban guardados en archivadores, cerrados por candados que como mucho tenían tres pines: eran sencillísimas de abrir.”

Para mejorar la seguridad, pusieron un sistema que consistía en una barra que bajaba a lo largo del archivador, por detrás de los asideros de los cajones, y bloqueada por un candado. Así que alguien retó a Feynman:

“-¿Puedes abrir ahora el archivador?
Miré en la parte de atras del archivador y vi que estos no tenían  un fondo macizo. Había una ranura con un cable dentro sosteniendo una pieza que mantenía los papeles de pie dentro del cajón. De manera que podía tirar del cable, acercar los papeles y empezar a sacarlos por la ranura.
-¡Mira! Ni siquiera tengo que forzar la cerradura.”

Feynman ya tenía una distracción  para pasar el rato en las horas muertas de Los Álamos:

“Para demostrar que las cerraduras no servían, cuando quería algún informe de alguien y no estaban disponibles, simplemente iba a su despacho, abría el archivador y cogía el informe. Después se lo devolvía al dueño diciéndole: gracias por el informe.
-¿De dónde lo has sacado?
-De tu archivador.
-¡Pero sí lo cerré con el candado!
-Ya lo sé, pero las cerraduras no son buenas.”

Al final, en vista de este fallo en la seguridad de los documentos, cambiaron el tipo de archivador: el nuevo tenía tres cajones, y los dos de abajo se abrían al sacar el de arriba, que iba bloqueado por la clásica rueda con una combinación numérica, con una combinación de tres números. Habían traído un nuevo juguete para Feynman:

“Los archivadores nuevos fueron un reto. Me encantan los puzzles.[…]Primero tenía que entender cómo funcionaba la cerradura, así que desmonté la que tenían en mi despacho.”

Descubrió el sistema de discos con el que funcionan este tipo de cerraduras, y le dio vueltas al problema. Las cerraduras tenían un margen de error de 1: si el número correcto era 27, el 26 y el 28 también servían. Esto reducía bastante el número de combinaciones a probar si se quería abrir el archivador por forza bruta (probando todas las combinaciones posible). Sin embargo, Feynman pronto encontró un sistema más eficiente para saber la combinación:

“Me di cuenta de que cuando dejabas el cajón abierto con la rueda señalando el 10 (la posición última para abrir el cajón), que es lo que la gente hace cuando ha abierto el cajón y está sacando papeles de él, el pestillo de la cerradura estaba bajo.
Si movías la rueda hacia un lado, llegaba un momento en el que el pestillo subía. El número anterior a ese instante era el último número de la combinación. Si hacía lo mismo, pero moviendo la rueda en la otra dirección, sacaba el segundo número de la combinación.”

Un método rápido y sencillo para saber 2 de los 3 números de la combinación de la caja: el primero todavía quedaba al azar, pero el número de posibilidades se reducía muchísimo.
Feyman tenía un nuevo entretenimiento:

“Practiqué y practiqué hasta que pude sacar los dos últimos números de las combinaciones. De manera que cuando estaba en el despacho de alguien, discutiéndo algún problema de física, normalmente tenían el archivador abierto, para consultar papeles.

Me apoyaba contra el armario, juguteando distraídamente con la cerradura, y de esta manera sacaba los dos números. Al volver a mi despacho, anotaba la combinación junto con su nombre.”

La habilidad de Feynman no era secreta, aunque sus métodos sí, así que cuando necesitaban algún documento y el propietario del archivador no estaba, llamaban a Feynman para que lo abriera.

“Si me decían de abrir un archivador del que no sabía la combinación, simplemente decía que tenía demasiado trabajo en ese momento.”

Frecuentemente Feynman tenía que viajar a Oak Ridge. En una ocasión, un coronel tenía que dar el visto bueno sobre un informe de Feynman, guardado en la caja fuerte del coronel. Dicha caja era distinta: más fuerte y robusta, al menos en apariencia. Así que Feynman, ni corto ni perezoso le preguntó al coronel si podía echar un vistazo a la caja fuerte mientras él leía su informe. Con el visto bueno del coronel, miró la caja.
Resulta que a pesar de ser otra caja, el fabricante era el mismo que el de los archivadores en Los Álamos, y el funcionamiento de la cerradura era igual. Feynman tenía dos tercios de la la combinación de la caja fuerte, empleando el mismo método que había desarrollado hasta ahora.
Al terminar de leer el informe, el coronel lo metió en la caja, y cerró ésta.

“-Por la manera en que cierra la caja fuerte, parece que cree que los documentos están seguros ahí dentro. […]
-¿Dice que la caja no es segura?
-Un ladrón bueno la podría abrir en 30 minutos.
-¿Usted podría hacerlo en 30 minutos?
-Dije un ladrón bueno, a mí me llevaría 45 – respondió Feynman.
-Me encantaría verlo.”

Feynman se puso al trabajo, echándole un poco de teatro: perdió un poco el tiempo durante 5 minutos, jugueteándo con la rueda.
Como el coronel se empezaba a aburrir, probó hasta dar con el primer número de la combinación y abrió la caja fuerte.
Al coronel se le salían los ojos de la órbitas. Feynman le explicó cómo hallar los dos números de la combinación cuando esta estaba abierta, y que tendría que mandar una circular explicando por qué los trabajadores de Oak Ridge tendrían que tener los archivadores cerrados, incluso mientras trabajaban y estaban delante de ellos.
¿Hizo eso el coronel? No. Mandó una circular, sí. Pero en vez de explicar el problema, optó por pedir a aquellos que habían tenido a Feynman en su despacho, por favor cambiasen la combinación de la cerradura.

“Esa era su solución: YO era el problema. Así que todos tuvieron que cambiar la combinación. En la próxima visita que hice a Oak Ridge, intentaban evitar que entrase en su despacho. Por suspuesto, los archivadores seguían abiertos mientras trabajaban.”

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La anécdota ha sido extraída de “Surely you’re joking, Mr. Feynman!” (¿Está usted de broma, Sr. Feynman?)

Crédito foto Feynman.

Crédito foto caja fuerte.

Efecto Hawthorne

Al hacer un estudio sobre un grupo de personas para ver si determinadas acciones o variables afectan a su comportamiento, el hecho mismo de que se realice el estudio (o mejor dicho, que los participantes se sientan estudiados) hace que las personas modifiquen su comportamiento. Así podríamos definir el efecto Hawthorne.

Este curioso efecto debe su nombre a un estudio que se realizó en Hawthorne Works (Illinois), en los años 20-30. En él, se trataba de determinar si el hecho de que los empleados de la fábrica trabajaran con una mayor iluminación, haría que aumentara su productividad. Mejoraron la iluminación y, efectivamente, su productividad aumentó. Sin embargo, cuando probaron a bajar el nivel de iluminación, la productividad… ¡volvió a aumentar!

Este es el estudio que da nombre al efecto, sin embargo, se realizaron otros en distintos ámbitos: gente que trabajaba en cadenas de montaje o en banca. Y modificando distintas variables: haciendo pausas de 5 minutos, o de 10, o bien acortando la jornada laboral en distinta medida. Los resultados: la productividad parecía aumentar, sin importar el cambio introducido.

¿La explicación? Al notar una mayor atención (consecuencia de tener a los investigadores enredando cerca de ti, preguntando, etc.), hace que aumenten las expectativas que uno tiene de sí mismo, así como las expectativas que percibes que los demás tienen sobre ti. Y esto se traduce en que hagas, aunque sea inconscientemente, un esfuerzo extra. Por otra parte, al trabajar siempre en lo mismo, es normal que el trabajo se vuelva tedioso y por tanto una pequeña novedad que rompa la rutina sea bienvenida. Hay que remarcar el hecho de que los estudios se hicieron con grupos pequeños de personas (en el caso de la banca fueron 14 empleados), lo que hace que el participante se sienta “especial”: nota más la atención que le prodigan los investigadores y por tanto es más fácil que se sienta predispuesto.

Un dato curioso: en el estudio realizado en la banca se intentaba determinar el efecto que podrían tener los incentivos económicos en la productividad. Sorprendentemente, al dar estos incentivos, la productividad bajó, debido a que los empleados temían que les bajaran el salario base.

Referencias:

Bad Science, de Ben Goldacre.

Hawthorne effect, Wikipedia [ENG]

What We Teach Students About the Hawthorne Studies: A Review of Content Within a Sample of Introductory I-O and OB Textbooks.

PD: disculpad el último mes de silencio que ha tenido el blog, pero me ha sido imposible publicar algo: cuando tenía tiempo no tenía ideas y cuando por fin me venían ideas, no tenía tiempo. Para compensaros, os dejo una recomendación de lectura: Bad Science de Ben Goldacre, tanto el libro como el blog homónimo. En el libro explica perfectamente conceptos como el efecto placebo, estudios de doble ciego, si los Omega-3 tienen algún beneficio real sobre la salud, un montón de terapias alternativas que no funcionan y un largo etcétera de temas muy instructivos. Lo hace además de manera muy sencilla, para que lo entienda todo el mundo (y de paso, prevenirte de gastar el dinero en según qué cosas). Lamentablemente, me parece que el libro no está traducido al castellano.

Intraducibles (IV): From lost to the river

No os voy a engañar, esta entrada es sólo (al final ¿es con tilde o sin tilde?) una excusa para dejaros este vídeo que descubrí a través de Amazings. Pero ya que estamos, no viene mal para conocer algunas expresiones nuevas en inglés:

She’s irrefutably fair: la palabra fair tiene diversos significados. El más común es el de justo, sin embargo en el caso que nos ocupa quiere decir bonito, bello. Como en el caso de the fair sex: el sexo bello, que siempre queda mejor que decir el sexo débil.

Pigeonhole se traduce como estereotipo. Pero resulta que pigeon quiere decir paloma, de ahí que cuando al bueno de Tim se le confirman las sospechas, el pigeonhole (agujero de paloma si lo traduces literalmente), se le llene de palomas (immediately fill with pigeon).

Spin on a dime: cambiar bruscamente. En este caso, si se demostrara que la homeopatía funciona, cambiaría rápidamente mi opinión. Aunque creo que es bastante difícil que esta situación se produzca.

In for a penny, in for a pound: y llegamos a la joya de la corona. Porque es esta la expresión equivalente al de perdidos al río español.

This is what gives me a hard-on: esto es lo que me pone cachondo. Y el pensamiento que pone a continuación (sólo soy un pequeño pedazo de carbono en el Universo, al más puro estilo Carl Sagan), realmente es de los que llegan muy adentro.

Y por último, cerrar con la segunda cita de Shakespeare en el vídeo, pero esta vez la correcta:

To gild refined gold, to paint the lily,
To throw a perfume on the violet,
To smooth the ice, or add another hue
Unto the rainbow, or with taper-light
To seek the beauteous eye of heaven to garnish,
Is wasteful and ridiculous excess.

Corresponde a la obra El Rey Juan.

El día que Peter Griffin se bebió medio Londres

Y ahora, la pregunta que todos nos hemos hecho: ¿cuánta masa ha de tener Peter para que la televisión describa la órbita que vemos en el vídeo? (Y si no os  la habéis hecho, es una manera de pasar un rato entretenido).

Antes de responder a la pregunta, hagamos unas pequeñas consideraciones, que nos van a ayudar a saber si Peter tiene sobrepeso.

Como en el chiste, consideremos un Peter esférico y una tele también esférica. ¿Por qué hacemos esto? De esta manera podemos considerar que toda la masa de Peter está concentrada en el centro de la esfera, y lo mismo para la tele. (Centro de masas)

-Para resolver este problemilla, también deberemos considerar que estamos en el vacío y sin la influencia del campo gravitatorio terrestre. Al estar en el vacío, no hay rozamiento con el aire, y al considerar que no hay gravedad, simplificamos la situación a un problema de gravitación como los que se ven en 1º o 2º de Bachillerato.

Para que quede más claro, tendréis que disculpar mis habilidades con el Paint, y ver la siguiente imagen:

A partir de ahora, tan sólo utilizaremos nuestros ojos, un cronómetro, un metro y la segunda Ley de Newton. La segunda Ley de Newton nos dice que “La aceleracion de un objeto es directamente proporcional a la fuerza neta que actúa sobre él, e inversamente proporcional a su masa.” O dicho en matemático: F=m·a. En el caso que nos ocupa:

Ahora, centrémonos en el satélite improvisado que le ha salido a Peter: la televisión. ¿Qué fuerzas actúan sobre ella? Tan sólo la fuerza gravitatoria que ejerce Peter. Esta fuerza es una fuerza central, y viene dada por la relación : F=G*MP*MTV/r2

G es la Constante de Gravitación Universal. MP y MTV son las masas de Peter y de la televisión respectivamente, mientras que r es la distancia que separa los centros de masas de ambos cuerpos. La masa de Peter es lo que queremos conocer, la incógnita, así que tendremos que hallar de alguna manera cuál es la masa de la tele y la distancia que separa a Peter del tubo de rayos catódicos.

Habrá que ir al desván, sacar la vieja tele de tubo, subirla a casa por las escaleras, hacerse una hernia discal, pesarla en la báscula (la tele, no la hernia), y ver que pesa unos 40 Kg.

Para estimar la distancia Peter-TV tendremos que utilizar el ojo de un buen cubero, pero como no tengo ningún cubero a mano (y no creo que me prestase su ojo), tendremos que mirar la foto de arriba una vez más, y ver que dicha distancia es más o menos la mitad de la altura del señor Griffin. Peter Griffin es estadounidense, y la altura media en los EEUU es de unos 1, 77 m. Así que la distancia que los separa son 0,89 m.

De esta manera, ya tenemos parte de la ecuación de arriba estimada, sólo nos falta el segundo miembro. Veamos, tenemos masa de la tele que multiplica a la aceleración. Aquí, un ojo avezado habrá visto que nos habríamos podido ahorrar la hernia de subir la tele hasta casa para pesarla, ya que podemos simplificar la ecuación. Pero así hacíamos ejercicio.

G*MP*MTV/r2 = MTV ·a   ==>  G*MP/r2 = a

Parece que tenemos un problema, pero no llamemos a Houston todavía. ¿Cómo podemos saber qué aceleración tiene la tele? Si le damos al play una vez más, veremos que la tele describe una órbita circular, con el módulo de la velocidad constante (es decir, no pega “acelerones”). Es un movimiento circular uniforme.

Movimiento circular uniforme | Crédito: Wikipedia

La aceleración que tiene el cuerpo es tan sólo aceleración centrípeta, y su módulo es a=ω2r. ω es la velocidad angular, que está relacionada con el periodo T. El periodo es el tiempo que le cuesta al cuerpo completar una vuelta completa. Pongamos el vídeo otra vez en marcha, cojamos un cronómetro, y veamos lo que le cuesta a la tele. ¿Listos? A mí me salen unos 2 segundos aproximadamente. Si os sirve de ayuda, podéis tomar como referencia la risa de Peter.

De acuerdo, ya tenemos todos los datos que necesitábamos, ahora sólo queda despejar la masa de Peter.

Y la masa de Peter es… (redoble de tambor):  1,04·1011 Kg, o lo que es lo mismo, la mitad de las reservas de agua de Londres. El dato lo he sacado de aquí. Si nos ponemos un poco más bestias con las comparaciones, Peter se podría haber zampado un tercio de la población humana, o también entrar en modo ballena y esquilmar un quinto de la masa del Krill antártico.

Curiosidades Guinness

Todos conocemos el Libro Guinness de los récords, donde se recogen récords sobre las cosas más inverosímiles y curiosos, como el hombre que más sables es capaz de tragar a la vez o el que ha conseguido tener 8 serpientes de cascabel vivas en la boca por más tiempo. Si queréis ver algunas de estas peculiares hazañas, echad un vistazo a la web.

Sin embargo, la historia de la marca Guinness de cerveza tiene algunas curiosidades dignas de figurar en su propio libro. Aquí van unas cuantas:

Extracto del contrato firmado por Arthur Guinness | Crédito: Guinness

-Arthur Guinness, fundador de esta marca, firmó en 1759 un contrato de arrendamiento por 9000 años con un alquiler de 45 libras anuales, que incluyen el consumo de agua, muy importante para una fábrica de cerveza. Visto lo visto, el contrato les ha salido muy beneficioso.

Tirar una pinta de Guinness no es como tirar una caña normal. La cerveza se tira en dos partes: primero se sirve 3/4 de pinta, se deja reposar durante un minuto o minuto y medio, para que se forme la espuma cremosa, y después se sirve el resto.

La bolita dichosa de la lata de Guinness: Cuando bebes por primera vez una Guinness de lata, te das cuenta de que hay algo dentro. Si abres la lata, encontrarás una pequeña bola hueca de plástico. Está diseñada especialmente para que la Guinness de lata sea igual que la de barril. Si os fijáis bien, veréis que la bola tiene un pequeño agujero. Antes de cerrar la lata en la fábrica, se añade nitrógeno gas a presión, provocando que la bola hueca de plástico se llene de cerveza y nitrógeno. Al abrir la lata, el gas sale por el orificio junto con la cerveza, produciendo espuma, y así al echar la cerveza en el vaso, es como si fuera de barril.

Un anuncio de la marca: “Las cosas buenas llegan a los que esperan”, en referencia al tiempo que se tarda en servir la cerveza.

Si eres vegano o vegetariano, quizás prefieras no tomar esta cerveza,  ya que en su refinación se utiliza ictiocola. Esta sustancia se obtiene de las vejigas natatorias de algunos peces, y se emplea en el proceso de clarificación del vino y la cerveza, que consiste en quitarle las impurezas al líquido. También se puede usar en cocina como gelatina.

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Fuentes: Wikipedia y la infinita sabiduría cervecera de un amigo que recientemente estuvo por Irlanda, gracias David 😀

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