La falacia del jugador

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Era una tarde soleada de Junio… empezaba a hacer calor, y después de un arduo examen de Cálculo Integral, y unos cuantos físicos decidimos ir a la piscina. Disfrutando de la piscina estábamos, hasta que alguien propuso jugar al juego de “El pueblo duerme” (de cartas). Las reglas están en el enlace anterior.

Lo malo de jugar a las cartas entre físicos y gente de igual calaña es que se la saben todas. Y así llegamos a lo que quería explicar: la falacia del jugador. Pondremos el escenario: Señor Z., Señor P. y yo, jugando a este juego (había más personas, pero intervenimos nosotros tres :D). Al señor Z. le había tocado ser asesino en la mano anterior, y en ésta también lo era, conmigo de cómplice. A la hora de votar quién era el asesino, empiezan a acusar al señor Z., así que intento hacer bien mi papel de cómplice. No se me ocurre otra cosa que saltar con el argumento de: “pero si le ha salido antes la carta de asesino, ahora es menos probable que le toque”. Inmediatamente salta el señor P.: “¡Ése es un argumento falaz!” (así queda más teatral ;)).

Veamos ahora por qué es falaz el argumento que expuse:

Al repartirle las cartas al señor Z., ¿qué probabilidades tiene de que le toque ser asesino?. Veamos, si hay 7 cartas y dos de ellas son ser asesino, las probabilidades son de 2 entre 7, o si lo preferís, del 28,6%.
¿Depende esto de las cartas que haya tenido el señor Z. antes? No, porque las cartas no “recuerdan”.

Ahora bien, las probabilidades de que te toque ser asesino en dos manos seguidas son menores de que te toque ser asesino y pueblo llano, por ejemplo. Ya que de la primera sólo tienes 4 posibilidades entre 49, mientras que para la posibilidad asesino-“pueblo llano” hay bastante más combinaciones posibles.

PD: siento no llevar un buen ritmo de actualización en el blog últimamente, pero me encuentro de vacaciones y también quiero descansar ;).

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